El origen de una tradición
Hacienda Agave nace del encuentro entre culturas, de una historia compartida que dio vida a una de las bebidas más emblemáticas del mundo: el tequila. Este proyecto es un homenaje a ese legado, elaborado de forma artesanal y con un profundo respeto por sus raíces.
Como explica Alex Moreno, cofundador de la marca, no se trata solo de crear un tequila, sino de transmitir una historia que también se siente.
Tequila y México: una conexión inseparable
Hablar de tequila es hablar de México. Ambos forman parte de la misma identidad, hasta el punto de que no se entiende uno sin el otro.
Mucho antes de la destilación, las culturas originarias ya aprovechaban el agave para múltiples usos, incluyendo bebidas como el pulque. Con la llegada de los españoles, se introdujeron los alambiques y con ellos el proceso de destilación, marcando el inicio del tequila tal y como lo conocemos hoy.
Más que una bebida
Para Hacienda Agave, el tequila es mucho más que un destilado. Es un símbolo de unión, de herencia cultural y de una historia compartida que sigue viva en cada botella.
Autenticidad, tradición e innovación
Cada botella captura la esencia del campo agavero. Respetamos los tiempos naturales de maduración del agave y seleccionamos cada planta con el máximo cuidado para garantizar la mejor calidad.
Nuestro proceso combina lo mejor de dos mundos: técnicas tradicionales y tecnología moderna. Utilizamos tanto la tahona ancestral como molinos mecanizados para extraer el jugo del agave, optimizando el proceso sin perder autenticidad.
Nuestros tequilas
Hacienda Agave es 100% agave y se presenta en dos variedades:
Ambos siguen un proceso de doble destilación y se ajustan a una graduación de 40º, cumpliendo con los más altos estándares de calidad.